domingo, 16 de diciembre de 2012
martes, 11 de septiembre de 2012
Viste...?
Viste cuando de pronto refresca,
en
medio de una semana de pleno verano,
y se levanta viento,
y el cielo
se pone negro,
y huele a humedad aunque todavía no cayó una gota,
y
los pájaros vuelan desordenados entre las nubes,
y querés que te
agarre la tormenta llegando casa,
para entrar mojada, y poner el agua
para el mate,
y darte un baño
y mirar por la ventana cómo en la
calle empieza a desaparecer la gente?
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miércoles, 5 de septiembre de 2012
táctil
Un lago de agua helada.
Las hojas muy verdes de un árbol en
pleno invierno, después de la lluvia.
La nariz mojada y fría.
Los ojos vidriosos.
Unos guantes de lana negra.
Unas calzas negras.
Botas de lluvia con medias de lana
gorda.
Me mirás asomándote entre gorro y
bufanda.
Puedo intuir la sonrisa debajo.
La estufa al lado de la alfombra.
La penumbra.
La tele prendida, con el volumen
bajito.
Dan una película de bajo presupuesto.
Dan una película de bajo presupuesto.
Una velita en la esquina.
Las seis de la tarde y el sol que se
fue.
La pava que empieza a hacer ruido en la
cocina.
Las galletitas arriba de la mesa.
Un invierno muy invernal,
que quedó afuera.
La ventana abierta.
La cama que nos espera,
pero nos hacemos rogar.
pero nos hacemos rogar.
miércoles, 29 de agosto de 2012
sábado, 25 de agosto de 2012
Quise... y quise
Quise ser azafata
...y recorrer el mundo entero. Cada
rincón. Todos.
Quise aprender todos los idiomas del
mundo.
Quise ver muchos partidos deportivos.
Tenis y fútbol sobretodo.
Quise ser nadadora profesional.
Quise ser periodista.
Quise ser futbolista, tenista, y
profesional en gimnasia deportiva y patinaje.
Quise leer todos los libros de Borges,
Benedetti, Allende, García Marquez, Umberto Eco, Becquer.
Quise leer fábulas y cuentos cortos.
Quise ser actriz. Y modelo.
Quise saber japonés, y escribir haikus
a lo original.
Quise vivir en Cuba, Tailandia,
Australia y EEUU.
Quise conocer a Dexter.
Quise ser pintora.
Quise escribir guiones y hacer
películas.
Quise ir al gimnasio y tener un cuerpo
perfecto.
Quise cuidarme la piel y darme baños
relajantes todos los días.
Quise estar todo el tiempo con amigos,
familia y novios.
Quise leer todos los blogs que me
interesan.
Quise saber mucho de semiótica.
Quise ser bailarina en natación
sincronizada.
Quise ver todas las películas del
mundo.
Quise rescatar a todos los animales del
maltrato.
Quise rescatar a todos los niños del
maltrato.
Quise ser maestra.
Quise ser médico. Cirujana, Pediatra,
Obstetra y Psicóloga Clínica.
Quise ser mamá de muchos hijos y vivir
en medio del campo.
Quise saber bailar salsa, funky, rock,
danza clásica y del vientre.
Quise ser voluntaria de varias ONGs.
Quise ser cantante y saber tocar el
saxo, el piano, la guitarra, los timbales y el bajo.
Quise adoptar a todos los niños y
animales abandonados del mundo.
Quise ser directora de cine y hacer
videoclips.
Quise viajar durante mucho tiempo por
China, India, Tailandia, Vietnam, Korea.
Quise rescatar a alguien de un edificio
en llamas.
Quise decir todo lo que nunca dije.
Quise ser escritora.
Quise tantas cosas que me olvidé que
tenía que elegir una.
jueves, 26 de julio de 2012
Me huele
a una adolescencia
temprana
A primeros encuentros
y a los
desencuentros
A mi primer amor
y a mi primer
amigo
y al primer
corazón roto
y también quizás
al último
Olía a sangre derramada en un alma
pura
y a las flores frescas de la primavera
que llegan con
toda la humildad
del amor más
sincero
Olía a madres de hijos
que piensan no
necesitar a sus madres
A olvidos y a amistades abandonadas
perdidas en algún
lugar del alma
Las calles olían a sensaciones que
fueron enormes
y ahora descansan pequeñas, en algún
rincón lejano
de un pasado
cercano
A rejas oxidadas de ventanas cerradas
y a siesta y a paella
y al tinto veraniego aguado con hielo
Olía al cuero de un balón, caliente
del sol
olvidado en la
quietud de la plaza
Las calles olían a sandalias y
perfumes baratos
y a cabellos mojados al viento
olían a sal de mar y a sal de mesa
echada en una
ensalada fresca
a vos y yo (mezclados) en la madurez
del hoy
y también en la
juventud del ayer
olía a la acogida de una segunda madre
y a la de un
primer padre
Las calles de Palma de Mallorca huelen
a vejez
y a olvido
y a la melancolía que se me forma
al sentir que algo se ha perdido
en las calles de
ese lugar
que huelen a
muchas cosas.
martes, 3 de julio de 2012
Al personal que proceda
Al
señor que diseña los asientos en la compañía Megabus,
Desde mi
humilde opinión como viajera, posición desde la cual mi parecer a
usted debiera interesarle, me encantaría hacerle saber alguno de mis
pensamientos. De hecho, no sólo me encantaría, sino que se me hace
imposible de evitar.
A usted
cuando una compañía le encarga el diseño de un asiento, le explica
las características del autobús, el espacio con el cuenta, a qué
tipo de viajero se enfrenta, los servicios que da la compañía, y
supongo que un etcétera. Pero comencemos por estos, que son los que
me interesan.
Megabus,
compañía de autobuses que da servicio de bajo coste de viajes de
larga distancia a nivel europeo y en EEUU (entiéndase viajes largos,
como por ejemplo, de nueve horas) tiene como clientes habituales
estudiantes y jóvenes licenciados en paro o a veces con un sueldo
mínimo (es decir gente jodida económicamente). Dispone de trece
metros de largo y seis de ancho (libres, es decir, disponibles
solamente para los asientos) en los que debe colocar quince filas de
cuatro asientos cada una (se sobrentiende que debe haber un pasillo,
por el cual moverse a través del colectivo). Y si no se
sobrentiende, sépalo.
Imagino que
ustedes tendrán modelos, ya diseñados. Entiendo, pero ¿en qué
momento se diseñaron tan erróneamente, esos asientos? Entiendo que
los hizo un gran hijo de puta, que se acababa de levantar, de muy
mala onda, y dijo “así está bien”. Y todos los hijos de puta
que vinieron detrás ni siquiera se plantearon cuestionarse si dichos
asientos se podían o no mejorar. Porque “el señor mala onda,
aunque de mala onda, es muy bueno”. Y así, sesenta años después,
la gente hace largos recorridos en autobuses de asientos incómodos,
cuando podrían ser muy cómodos.
Quiero
ofrecerles mi consejo. Es muy humilde, pero no tardarán mucho en
leerlo. Incluso creo que tampoco tardarán mucho en cuestionarse si
los asientos que tienen son o no son realmente mejorables.
En primer
lugar, sus asientos son reclinables. Perfecto. Me parece perfecto. En
viajes de largo recorrido la gente duerme, y necesita relajarse, por
ende, es un acierto enorme que el asiento se incline hacia atrás.
Pero podrán ustedes notar, que cuando uno reclina el asiento, el
dicho se mueve hacia atrás, cinco grados. Digámoslo claramente:
nada. Se podría incluso decir que los asientos no son
reclinables. A mi, me parece que la diferencia de coste entre
fabricar una rosca que recline el asiento cuarenta grados hacia
atrás, en lugar de cinco, es exactamente lo mismo. Si hablamos de
espacio, puede que encontremos un problema, porque obviamente, detrás
tenemos una persona, por tanto el asiento no puede reclinarse
interminablemente. Entiendo. Pero estoy segura de que podemos
encontrar un punto medio, en el cual tanto el viajero de delante como
el de detrás (que no quiera reclinarse), puedan estar completamente
cómodos. Ambos viajeros, de delante y de detrás, lo agradecerán.
En segundo
lugar, podemos hablar de la curvatura del respaldo. Está mal hecha.
Así de simple. Creo que ustedes no estudiaron la columna vertebral
humana. O lo hicieron muy mal. O al fisioterapeuta o kinesiólogo (o
el experto que proceda) que contrataron, no estudió nada en la
universidad, se hacía siempre machetes y pasaba los exámenes sin
saber de lo que hablaba. ¿por qué, la parte donde reposa la cabeza,
sobresale hacia adelante, provocando que el cuello humano se curve de
forma cóncava, y por tanto, nunca se relaje? ¿Por qué la parte
donde reposan las lumbares es cóncava, de manera que también
nuestra columna se retuerce? Si juntamos que la parte de la cabeza
sobresale, y la parte de la espalda es cóncava en lugar de convexa,
están ustedes, señores profesionales, empujándonos a convertirnos
en bichos bolita. Entiendo que la diferencia de precio entre hacer la
curvatura de una forma o hacerla de otra, es completamente nula.
En tercer
lugar, el propiamente dicho asiento, es decir, donde se apoyan nalgas
y muslos, está hecho para gente enana. Y miren que yo mido ciento
sesenta centímetros o ciento sesenta y cinco, no más. Me cabe un
cuarto de mis extremidades inferiores, de manera que el resto cuelga.
Así, el borde del asiento hace presión en la parte media de mis
muslos, y los pies se me acalambran porque la sangre no me circula.
De esa manera se me hinchan, porque la sangre se acumula, y las
zapatillas me molestan enormemente. Y las normas del autobús no
dejan que me las quite. Por tanto, además de provocarme varices, me
obligan a infringir.
En cuarto
lugar, y creo que último, (ya que no quiero pasar la línea de lo
pedante, además de que ya con estos cuatro puntos, el asiento mejora
ampliamente la calidad), el material es totalmente desacertado.
¿Tapiz? Tan poco higiénico y tan jodidamente caluroso en verano...
En fin. Puedo entender que en este caso, el precio juegue un papel
muy importante. Y tampoco puedo aportar opciones porque desconozco.
Contraten a alguien que sepa. Contraten a alguien tan apasionado por
las telas, que pueda recomendar algo novedoso. Incluso podrían ser
los primeros en incluir algo bueno que nunca nadie haya hecho antes.
Y el mundo los conocería como “Megabus, los que innovaron
en asientos después de sesenta años de estancamiento”. Y los
viajeros del mundo los amarían.
Gracias,
desde ya, por la lectura,
yo y miles
de viajeros se lo agradeceremos.
Piénsenlo,
lo que es bueno para nosotros, es bueno para ustedes. Deberían
creérselo, es muy cierto.
Gracias
otra vez,
atentamente
Alguien
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